Comprimir imagen sin perder calidad: qué es posible y qué no

«Comprimir sin perder calidad» se usa como si fuera una sola cosa, y en realidad son dos, con resultados muy distintos. Entender la diferencia es lo que separa una web rápida de una web con imágenes borrosas.
Respuesta directa. La compresión sin pérdida conserva cada píxel exacto y quita entre un 10 % y un 30 % del peso. La compresión con pérdida descarta información y quita del 50 % al 80 %, y a calidad 80–85 la diferencia no se aprecia. Para fotografía usa con pérdida a 85; para gráficos y capturas, sin pérdida.
Las dos compresiones
Sin pérdida. El archivo se reorganiza para ocupar menos sin descartar nada. Al descomprimirlo, cada píxel es idéntico al original. El ahorro es limitado porque solo se aprovecha la redundancia que ya existía.
Con pérdida. Se descarta información que el ojo apenas percibe: variaciones sutiles de tono, detalle en zonas de alta frecuencia. El ahorro es mucho mayor y el resultado, bien ajustado, es indistinguible del original.
La confusión viene de que «indistinguible» y «sin pérdida» no son lo mismo. Una imagen con pérdida a calidad 90 es técnicamente distinta del original y visualmente idéntica. Para publicar, eso es suficiente. Para un archivo maestro del que sacarás más versiones, no.
Qué usar según el formato
| Formato | Modo | Nivel recomendado |
|---|---|---|
| JPG | Solo con pérdida | Calidad 80–85 |
| WebP | Ambos | Con pérdida a 80–85 |
| PNG | Ambos | Sin pérdida para gráficos, paleta reducida para fotos |
| AVIF | Ambos | Con pérdida a 55–65 (su escala es distinta) |
Nota sobre el PNG: en él la elección no es un número, es un modo. La compresión con pérdida reduce la paleta de colores, lo que en una fotografía apenas se nota y en un degradado suave produce bandas.
Donde se rompe primero
Al bajar el nivel de calidad, no toda la imagen se degrada igual. Los primeros sitios donde se ve:
Cielos y degradados suaves. Aparecen bandas en lugar de una transición continua. Es el defecto más visible y el que aparece antes.
Zonas de color plano. Un fondo de un solo color desarrolla manchas de tono ligeramente distinto.
Bordes de texto. Un halo de píxeles intermedios alrededor de las letras. Por eso las imágenes con texto no van en JPG.
Sombras. El detalle en las zonas oscuras es lo primero que el codificador descarta.
Si comprimes una foto y quieres saber si has ido demasiado lejos, mira el cielo o el fondo liso, no el sujeto principal.
El orden importa
Un error de secuencia muy común: comprimir primero y cambiar el tamaño después.
Reducir las dimensiones ya quita muchísimo peso: una imagen a la mitad de ancho y alto tiene la cuarta parte de píxeles. Si comprimes antes y reescalas después, has hecho una pasada de pérdida que luego se descarta al reescalar, y hace falta otra pasada al guardar.
El orden correcto:
- Recorta lo que no va a aparecer
- Cambia el tamaño a las dimensiones finales
- Comprime una sola vez, al final
Con el compresor de imágenes el nivel se ajusta viendo el peso resultante en tiempo real, que es la única forma razonable de encontrar el punto: el nivel correcto depende de la imagen concreta, no hay un número universal.
Cuando ya estaba comprimida
Este caso merece su propio apartado porque es muy frecuente y casi nadie lo tiene en cuenta.
Un JPG que ya venía optimizado no mejora recomprimiéndolo. Solo pierde más calidad manteniendo aproximadamente el mismo peso, porque la redundancia que la compresión aprovecha ya se aprovechó.
Las herramientas buenas lo detectan y te avisan en lugar de devolver un archivo peor del mismo tamaño. Si la tuya no lo hace, la señal es que el peso apenas baja: si un archivo pasa de 240 KB a 230 KB, no había nada que ganar y sí algo que perder.
Los números reales
Para una imagen de 1.920 × 1.080 px:
-
Fotografía sin optimizar: 2–4 MB
-
A calidad 85: 250–400 KB (baja un 85–90 %)
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A calidad 70: 150–250 KB, con bandas visibles en cielos
-
En WebP a 85: 120–200 KB, misma calidad visual
-
Captura de pantalla en PNG sin optimizar: 400–800 KB
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PNG optimizado sin pérdida: 250–500 KB (baja un 30–40 %)
-
La misma en JPG: 200 KB, con halo en el texto
El caso de la captura muestra por qué el formato importa más que el nivel: el PNG optimizado pesa un poco más que el JPG y se ve claramente mejor.
Para una web
Si el objetivo es que la página cargue rápido, en orden de impacto:
- Cambia de formato a WebP. Suele ser la mejora más grande, mayor que cualquier ajuste de calidad dentro del mismo formato.
- Reduce las dimensiones a las reales. Servir una imagen de 3.000 px en un contenedor de 800 px es el desperdicio más habitual.
- Comprime a 80–85.
- Procesa por lotes para que todo el sitio quede con el mismo criterio.
Conclusión
Distingue sin pérdida de indistinguible: la primera conserva todo y ahorra poco, la segunda ahorra mucho y basta para publicar. Fotografía a calidad 85, gráficos y capturas en PNG sin pérdida. Cambia el tamaño antes de comprimir y no recomprimas nunca un archivo ya optimizado.

James Walker
Ayudo a vendedores de Shopify y Amazon a mejorar sus fotos de producto, sus banners promocionales y sus creatividades publicitarias. Me centro en mejoras visuales concretas que hacen que un producto se vea más creíble y venda mejor, sin jerga de diseño.
Preguntas frecuentes
Sí, con compresión sin pérdida: el archivo pesa menos y cada píxel se conserva exacto. El ahorro es modesto, entre un 10 % y un 30 % en fotografías. Si necesitas quitar más peso, hay que pasar a compresión con pérdida, donde sí se descarta información aunque el resultado sea visualmente indistinguible.

















