Crear un catálogo digital para ecommerce
De las fotos que manda el proveedor a un catálogo que se ve coherente: fondo blanco, escena de uso y recorte cuadrado desde la misma imagen.
Ver el flujoConvierte una carpeta de fotos corrientes en un conjunto limpio sobre blanco puro: mismo producto, mismo ángulo, luz nueva

No es lo mismo recortar el fondo que rehacer la luz. Lo primero deja el producto con la iluminación del día que lo fotografiaste; lo segundo es lo que hace que un lote parezca una sola sesión.

Quitar el fondo conserva la exposición original: la dominante de color de la habitación, la sombra de aquel día. Sesenta fotos recortadas comparten el blanco y siguen teniendo sesenta luces distintas. Aquí el producto se regenera como si se hubiera fotografiado en estudio, con el mismo ángulo y luz nueva.
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Sube varias tomas a la vez y salen homogéneas entre sí, no solo homogéneas de fondo. Es la diferencia que se nota en la cuadrícula de una tienda, donde el catálogo se juzga en conjunto y no foto a foto.
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La mano que sujeta el producto, la percha, la etiqueta de precio, el desorden de la mesa. Todo eso desaparece y queda el artículo, que es lo que el marketplace pide en la imagen principal.
Pruébalo gratisSube el lote entero en lugar de procesar imagen por imagen, que es lo que hace que un catálogo termine con luces distintas.
El blanco que exigen los marketplaces en la imagen principal, sin restos grises del fondo original en los bordes.
El producto se regenera con iluminación de estudio en lugar de quedarse con la de la foto original.
Manos, perchas, etiquetas y desorden desaparecen sin tener que borrarlos a mano.
El producto queda centrado y a la misma escala en todas las imágenes del conjunto.
Salida con tamaño suficiente para el zoom de las fichas de producto, no una miniatura.
Es la distinción que decide si un catálogo parece una serie o una carpeta de archivos. Un recorte sobre blanco conserva la iluminación de cada toma.
Nadie compara tus fotos de una en una. Lo que delata un catálogo amateur no es una mala imagen sino sesenta que no se parecen entre sí.
Las fotos de partida pueden ser del móvil, tomadas junto a una ventana. Lo que cambia es la luz, no la cámara.
De las fotos que manda el proveedor a un catálogo que se ve coherente: fondo blanco, escena de uso y recorte cuadrado desde la misma imagen.
Ver el flujoSube la imagen y el producto se regenera sobre blanco puro con iluminación de estudio. No es un recorte: la luz original se sustituye, que es lo que hace que varias fotos tomadas en días distintos queden homogéneas entre sí.
No. Quitar el fondo separa el producto y lo deja sobre blanco conservando la iluminación de la toma original. Aquí la luz se rehace, así que el resultado parece hecho en estudio. Para una imagen suelta la diferencia es pequeña; en un lote de sesenta, es toda la impresión.
Ese es el caso de uso principal: los marketplaces piden fondo blanco puro, el producto ocupando el encuadre y sin texto, logotipos ni marcos en la imagen principal. Comprueba siempre los requisitos concretos de tu categoría antes de subir.
Sí, y es lo recomendable. Procesar el lote junto es lo que garantiza que todas las imágenes compartan la misma luz, que es justo lo que no ocurre cuando se hacen de una en una.
Se eliminan. La herramienta distingue el artículo de lo que solo estaba sujetándolo o colgándolo, así que no hace falta borrarlos a mano antes.
Es donde más se resiente, y conviene decirlo: en joyería, cristal o metal pulido los reflejos son la información que vende el producto y dependen de luz real. Para esos artículos sigue mereciendo la pena un fotógrafo.
Mantén todas tus imágenes alineadas con la marca, controla el resultado final y convierte cualquier idea de campaña en material listo para publicar, sin esperar otro ciclo de diseño.